Parkinson y Seguridad Vial

Parkinson y Seguridad Vial. Cada 11 de abril se celebra el Día Mundial del Parkinson. Esta enfermedad neurodegenerativa puede, por sus síntomas (en estadios avanzados) y por la medicación para controlarla, impedir la conducción segura. Artículo de la revista DGT y la Fundación Mapfre

Parkinson-Seguridad Vial
Parkinson y Seguridad Vial


¿Qué es el Parkinson?El Parkinson (EP) se manifiesta con diversos síntomas motores, como temblor y rigidez en manos, brazos, tronco y piernas, lentitud de movimientos y alteraciones en el equilibrio y coordinación. Además, en estos pacientes suelen aparecer alteraciones en la esfera emocional (de apatía a desinhibición), en la función cognitiva/demencia, y alteraciones visuales-perceptuales. Es un proceso crónico y progresivo. Es preciso señalar que, con frecuencia, estos pacientes suelen tener asociadas otras patologías: un reciente estudio señala que uno de cada dos pacientes tiene una o más patologías asociadas (cardíaca, problemas de visión y audición, etc).
Aunque existen diversos tratamientos –en general, farmacológicos–, estos no curan la enfermedad, pero permiten un control más o menos aceptable de los síntomas variando entre pacientes el grado de respuesta clínica.
 
Cada paciente es distinto. La sola presencia de Parkinson no hace que la persona, no sea apta para conducir. En las fases avanzadas del Parkinson pude ser que la persona no sea apta para conducir

¿Tiene mayor riesgo de accidentalidad? Esta pregunta no es fácil de responder: la mayoría de los estudios no han podido demostrar con claridad que los pacientes con Parkinson que están en tratamiento tengan mayor accidentalidad de tráfico que otras personas de su edad y sexo. No obstante, a medida que la enfermedad progresa, en estadios avanzados, los estudios muestran con claridad que tienen un mayor riesgo.
Los estudios realizados en laboratorio mediante tests relacionados con la conducción de vehículos muestran que los pacientes con Parkinson presentan deterioro en varias pruebas, incluso en fases iniciales de la enfermedad, lo cual es previsible dado los déficits motores, de coordinación, etc., que padecen.


¿Qué dice la normativa? Al respecto, el Reglamento General de Conductores señala que “no deben existir pérdida o disminución grave de las funciones motoras, sensoriales o de coordinación, episodios sincopales, temblores de grandes oscilaciones, espasmos que produzcan movimientos amplios de cabeza, tronco o miembros ni temblores o espasmos que incidan involuntariamente en el control del vehículo.”
Y es que no sólo debemos tener en cuenta los síntomas de la enfermedad, como es temblor, rigidez… sino también las limitaciones del tratamiento farmacológico. Según el tratamiento, muchos de ellos provocan somnolencia y/o episodios repentinos de sueño.

Consejos para conducir
  • Procura conducir acompañado y reducir el número de horas al volante. 
  • Evita maniobras como adelantamientos arriesgados e innecesarios. 
  • Evitar utilizar el coche en su actividad laboral y la conducción nocturna. 
  • Toma siempre la medicación. 
  • Elige recorridos conocidos. Además, evita horas punta, trayectos complicados y las condiciones climatológicas adversas. 
  • En cuanto detectemos síntomas como somnolencia, movimientos anormales, dificultad de movimientos… disminuye la marcha y para el vehículo en un lugar seguro. 
  • Pide consejo sobre la adaptación de su vehículo para facilitar la conducción (dirección asistida, pomo en el volante, pedales anchos, etc.). Las Jefaturas Provinciales de Tráfico y los Centros de Reconocimiento de Conductores pueden orientarle.

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